CONSECUENCIAS DEL MAL SEXO EN LA PAREJA
Tener una vida sexual mediocre o poco satisfactoria es más
grave para una pareja de lo que se cree comúnmente. He aquí 10 consecuencias y
signos de alerta.
Aceptémoslo, a veces el amor y la amistad no son suficientes
para llenar nuestra vida de pareja y hacerla 100% satisfactoria. El sexo es una
parte fundamental que nos puede llegar a conectar en maneras que nunca
imaginamos con otra persona y terminar de ponerle la cereza final a nuestra
relación.
Cuando nos vemos envueltas en una ambiente sentimental en el
que el sexo es poco satisfactorio se empiezan a prender una serie de alarmas
que no necesariamente percibimos al instante pero que pueden ser determinantes
para el futuro. Mucha atención pues éstas pueden ser algunas de las
consecuencias para una pareja que tiene mal sexo:
Disminución de la autoestima
Al no tener buen sexo automáticamente nos cuestionamos acerca
de nosotras mismas y la parte de culpa que tenemos en el asunto: ¿Qué pasa
conmigo? ¿No soy suficientemente buena? ¿Ya no le gusto? Todo esto hace que
nuestro amor propio y la confianza en nosotras mismas disminuyan
considerablemente afectándonos psicológicamente.
Se produce un distanciamiento emocional
El sexo une a una pareja y puede reforzar sus lazos de
complicidad y conexión. A su vez, cuando el sexo es poco satisfactorio, estos
lazos son más débiles y pueden terminar distanciando irreparablemente a una
pareja.
La pareja es más susceptible de caer en la infidelidad
Aunque el sexo no lo es
todo en una relación, si existe una frustración latente a ese respecto es más
probable que alguno de los dos se vea tentado por llenar ese vacío con otra
persona. Por eso es importante actuar rápido y comunicarse correctamente antes
de que sea demasiado tarde.
Se puede creer erróneamente que el deseo sexual se ha perdido para siempre
Cuando estamos inmersos en una rutina de mal sexo puede ser
normal creer que hemos llegado al tope de nuestro deseo sexual y que éste se ha
apagado de manera normal y para siempre. ¡Falso! El deseo y el apetito sexual
no tienen por qué tener fecha de caducidad y depende de nosotras sentirnos bien
en ese aspecto lo más que queramos.
La frustración se traduce en discusiones más largas y sin propósito
Cuando no nos comunicamos abierta y honestamente, el nivel de
frustración sube y al no ser expresado se vierte en otros aspectos de la
relación generando tensiones y malentendidos extra.
El estado de ánimo se ve afectado
El buen sexo es conocido por sus propiedades para subir los
niveles de endorfinas y mejorar el estado de ánimo. Cuando el sexo es malo todo
esto se puede ver afectado y derivar en montañas rusas emocionales.
La intimidad sufre un deterioro
A través del sexo se dan igualmente una serie de actitudes y
manifestaciones de cariño que aumentan la intimidad y fortaleza de una pareja.
Las caricias, los besos, las palabras son tan solo algunas de esas cosas que se
pueden estar perdiendo cuando no existe esa conexión física y emocional.
Se pierde la admiración por el otro
Otra de las manifestaciones de la frustración por tener mal
sexo es que en cierta medida se empieza a perder la admiración e interés por el
otro lo cual es clave en una pareja sana. Cuando dejamos de sentir admiración
nos cuesta más trabajo vernos y sentirnos cómodos en una vida de dos.
Empiezan las odiosas comparaciones
Si, lastimosamente
cuando no estamos satisfechos la mente divaga y empieza a comparar
nuestra experiencia actual con parejas anteriores y eso es sinónimo de
problemas. Cuando empezamos a pensar que todo tiempo pasado fue mejor es
momento de tomar cartas en el asunto y tomar las riendas de nuestra vida en
pareja.
El sexo vuelve una obsesión
Finalmente, cuando estamos teniendo mal sexo nos empezamos a
preguntar si aquí se acabó nuestra vida sexual satisfactoria y si es un punto
determinante en nuestras vidas. Por lo tanto, el sexo se convierte en un tema
recurrente en la cabeza y comienza de nuevo el círculo vicioso de la
insatisfacción.
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servir a muchas cubanas.
